Thursday, Oct 15th, 2009 ↓

CUENTO 019 - Unas horas después

N del A: A continuación la cuarta parte de una historia que comenzó con el CUENTO 001, siguió con el número 013 y luego con el número 18.

Unas horas después vagaba sin rumbo por los alrededores de Times Square. Estuvo un rato en un bar, pasó las cervezas y el maní hablando con un lugareño acerca de las diferentes variaciones que ofrecía la marca Coors. Cuando salió no sabía como iba a continuar su noche, pero en este momento tenía una idea: Santos Party House. No entendía cómo no se le había ocurrido antes. De habérsele ocurrido antes tendría la dirección del lugar.

Siguió caminando como esperando un milagro mientras pensaba en aquella otra noche que había pasado frente a la computadora escuchando Andrew W.K. y buscando información sobre su alterego Steeve Mike. Fue una noche gloriosa. En esa sesión fue que se enteró de la existencia de Santos Party House, aparentemente le mejor lugar para la música en vivo de Manhattan, abierto por W.K en el 2008. De haber pensado en esto antes tendría la dirección del lugar.

Se disponía a entrar a otro bar a tomar un último trago antes de devolverse al hotel cuando vio un buzón del Village Voice. Tomó un ejemplar, eran gratis, y buscó la sección destinada a la vida nocturna. Rápidamente encontró lo que buscaba: 96 Lafayette St. Ni idea de como llegar. Salió de Times Square y en menos de dos minutos consiguió un taxi que sin mucha complicación lo llevó a las puertas de su destino.

Probablemente era una noche lenta en Santos, tocaban tres bandas de las que jamás había escuchado el nombre. Se sentó en una de las barras y utilizó el conocimiento que había adquirido en el bar anterior para pedir una Coor’s Extra Gold. Sin duda era mejor que la Coors original, pero meh. Observaba al público con atención, que cantidad de personajes habitaban en esta ciudad. Y las chicas, for fucks sake.

Al rato apareció en el escenario Andrew W.K., a pesar de que no había tanta gente en el local presentó a la banda como si estuviera a casa llena en el Madison Square Garden. Que genio, esto sin duda había sido el highlight de su viaje hasta ahora. Andrew W.K. desapareció del escenario y la banda comenzó a tocar un punk rock bastante moderno; casi todo el público se acercó a la tarima, él no estaba de humor y se quedó donde estaba.

Una catira con dreadlocks se acercó a la barra a comprar algo, estaba tan cerca que tuvo que hablarle. Se llamaba Samantha, pero por supuesto le decían Sam. Hablaron por lo que parecieron horas:

Sam: ¿Y no conoces a nadie aquí?

Él: ¿Aquí en Santos? No.

Sam: ¿Y en la ciudad?

Él: Si, a varias personas.

Sam: Pero, ¿no están aquí, right? ¿estás solo?

Él: Si, no llamé a nadie, en realidad.

Sam: ¿Por qué?

Él: Supongo que odio a todo el mundo.

Sam: ¿A todo el mundo? ¿Y porqué hablas conmigo?

Él: Tienes razón, vete con tus amigos.

Sam: Fuck you.

Él: Relájate Samantha.

Eventualmente conocío a los tres chicos que estaban con Sam. Eran geniales, pero al final el no había venido aquí a hacer amigos. En un momento logró estar a solas con Samantha de nuevo e hizo su movimiento, se besaron por unos minutos cerca de los baños pero la chica no se decidió a acompañarlo a su hotel y finalmente se fue con sus amigos. Le dijo que la llamara mañana. Él no planeaba hacerlo, pero finalmente lo haría.

FIN.
Continuará, evidentemente.

Para cerrar: Andrew W.K. - “Party Hard