Tuesday, Aug 24th, 2010 ↓

CUENTO 027: “Banda Sonora”

En su mente, no podía dejar de tararear esta canción:

En la opinión del protagonista de esta historia el cantante de Gnarls Barkley, ahora conocido como Cee Lo Green, la había sacado del parque con la letra de su primer sencillo como solista. Claro, el público tendría que tener en cuenta que, como suele suceder, a nuestro héroe le acaba de pasar algo parecido a lo que cuenta el cantante: la que había sido su novia los últimos dos años, en su opinión los mejores de su vida, lo acababa de dejar por un millonario.

Puta.

No estaba seguro de querer jugarse esa carta cuando sus amistades y compañeros de trabajo le preguntaran por la razón del rompimiento, decir que lo habían dejado por el cochino dinero, aunque estaba convencido de que ese era el factor principal. También era la razón más obvia y por lo tanto la más fácil de descalificar como habladurías de un hombre herido. Tenía que pensar en esto, pero no estaba preocupado porque le sobraba el tiempo. No tenía planeado salir de su casa o contestar llamadas en unos cuantos días. Semanas, quizás.

Lo que más le gustaba de la canción de Cee Lo era el bridge, la parte en la cual con lágrimas en los ojos y una voz chillona el cantante admite que todavía ama a la chica y le pregunta porqué lo dejó. Cee Lo ya sabe que la razón es el dinero, pero igual pregunta porqué. Nuestro héroe consideraba que esa parte de la canción era escencial, ya que siempre había que encontrar tiempo para burlarse de uno mismo. Era saludable.

Fuck you aaand fuck her too.

Otra canción que había estado en su mente el último par de días era “Devuélveme a mi chica” de los Hombres G. La canción era increible, mucho mejor de lo que recordaba, pero objetaba a la parte en la cual David Summers se intentaba vengar, quemándole el jersey, destrozándole el coche o haciéndolo tragar polvo pica pica:

El protagonista de esta historia no pensaba hacer absolutamente nada, si ella quería pasar sus días con el niño pijo que así fuera.

Igual, todo se nublaba a su alrededor. No había razón para negarlo.