Sunday, Jan 24th, 2010 ↓

CUENTO 022 - Realismo mágico, locura

Hacía un par de años que no pasaba esto: iba caminando y pensó en ella.

Como la última canción que escuchaste antes de salir, Olivia quedó pegada su mente por varios minutos en los qué entre otras cosas se preguntó si habría recibido el correo electrónico que le había enviado en un momento de debilidad. Por supuesto que lo había leído. No había contestado. La imaginó disfrutándolo, sintiéndose poderosa.

Tres minutos después un carro salía del estacionamiento de una casa a diez pasos de distancia, se paró en seco y desde adentó lo llamó su voz inconfundible. Por supuesto. Él se acercó al vidrio que bajaba, la vió y dijo:

- Olivia, hola. Años sin pensar en tí.

- !Jonathan Eduardo!

- Me das la cola, ¿hacia dónde vas? - dijo acercando la mano a la manilla y estudiando su reacción al mismo tiempo. El veredicto estaba claro: no quería que se montara.

Ella dijo algo, probablemente hacia que lugar se dirigía, él sin prestar atención la interrumpió:

- Oh, lástima, yo voy en aquella dirección. Oye, vamos a vernos en estos días.

- Claro Jonathan, llámame.

- Seguro. Te escribo por facebook.

El número telefónico lo había borrado de sus archivos hace mucho tiempo.

Intentó contenerse, esto era demasiado fuerte: no sólo la había visto, se había topado con ELLA, además había tenido otra premonición. Era la cuarta vez que pasaba en la semana, de hecho, antes de tener encuentros importantes imágenes y recuerdos de la persona llegaban a su mente. Era evidente que los poderes extrasensoriales que siempre supo que tenía se estaban intensificando. Además, los últimos días se sentía más conectado con todo, más en el momento, más vivo.

Su teoría era que se acercaba algo importante, quizás el final de los días, quizás el principio de una nueva era. El mundo entero estaba en una obvia etapa de cambios. Su plan era comenzar a prepararse, entrenar, planificar. Estar alerta. Olvidarla.